Análisis de secuencia






Película elegida:  La Vie en Rose de Oliver Dahan



Temas: Amor, dolor y pasión.


La secuencia presentada consiste en el momento en el cual la protagonista alucina con el encuentro con su amado, quien luego descubrimos ha muerto, y sufre terriblemente al descubrir la verdad. El dolor de esta pérdida se vuelve emoción que nutre su arte, permitiéndole resultar conmovedora en su interpretación.


La emoción surge de la combinación de determinados elementos formales: la presencia de una cámara en movimiento constante coloca al espectador en una posición de ansiedad e inquietud. Al tratarse de un plano secuencia se percibe un tiempo dilatado, la cámara recorre el espacio sin un rumbo fijo, siguiendo a la protagonista en su recorrido por momentos y en ocasiones perdiéndola de vista, compartiendo la propia incertidumbre que aqueja al personaje.


El plano secuencia, acompañando a la protagonista, permite a su vez compartir su punto de vista, haciendo no solo que el espectador busque el reloj junto a ella, sino que comience a preguntarse por las personas que la rodean, que no se encuentran inmersas en su alegría en absoluto. Se percibe entonces una extrañeza durante el recorrido, incertidumbre que continúa en aumento hasta la revelación final, en la cual constata junto con ella que se trató de una alucinación. Incluso el movimiento de la cámara parece acompañar a las emociones de la protagonista: es irregular en el transcurso de la escena, resultando circular en las primeras instancias, relativamente calmado, más se va agitando en su búsqueda; con la revelación, la cámara se comporta de modo brusco y violento, hasta que se apacigua cuando ella entra al escenario. (*)
El espacio amplio y sinuoso es funcional al tipo de movimiento empleado, tanto por la cámara como por el recorrido del personaje, y contribuye también a la ansiedad y la confusión de la situación.
El montaje opera enmascarando el cambio de locación, haciendo que la casa donde ella recibe la noticia y el teatro donde canta parezcan conectados como una sola cosa. De este modo, su actuación resulta inmediata, enfatizando así el dolor de su pérdida que queda a flor de piel.


Con respecto al sonido, encontramos un silencio que predomina generando cierta tensión en el ambiente, solo podemos dar cuenta del ruido de los objetos que ella manipula y los pasos al desplazarse por la casa. Hacia el final de la secuencia, cuando la protagonista recibe la noticia de la muerte de Marcel, sus alaridos de dolor resultan ahogados por su voz sobre el escenario, generando así el crescendo hacia el clímax de la secuencia. Mediante esta operación, entendemos que su dolor es canalizado en la obra musical. La música parece así consolidarse como guía y forma de enfrentar el sufrimiento.
La actuación es otro de los elementos formales que tiene un papel fundamental en la generación de emoción. En el lapso de unos pocos minutos, vemos a Marion Cotillard, caracterizada como Edith Piaf, recorrer toda la gama de emociones: comienza dulzura y alegría, para luego dar paso a la furia ante la pérdida del reloj, la incredulidad al comunicársele la triste noticia y finalmente la desesperación total. Los demás individuos, silenciosos observadores de su comportamiento, enfatizan la tensión reinante, ya que su silencio anticipa una tragedia y los torna espectadores hasta el momento de la revelación.

(*)De alguna manera, en esta secuencia, la cámara hace que entremos en su mundo de a momentos y que en otros salgamos, nos alejemos. Comenzamos el recorrido que muestra esta secuencia "con ella", o sea desde lo que sería su punto de vista, su visión su mundo; vemos su momento de intimidad, vemos como ella entabla una conversación con el Marcel de su imaginación, estamos completamente inmersos en su felicidad, razón por la cual nos extraña tanto la aparición de personajes sombríos alrededor de la casa, cuyo ánimo choca tanto con el ambiente y altera a nuestro personaje. Cuando ella vuelve a entrar al cuarto todo vuelve a la "normalidad", la paz se restablece, pero cuando sale por segunda vez en busca de un regalo para Marcel la tensión empieza a aumentar, provocándonos inquietud mientras vemos como nuestro personaje comienza a gritar y a buscar el reloj en todos los cajones que puede encontrar de manera desenfrenada, el espectador tiene el mismo nivel de información que el personaje principal, por lo tanto estamos a oscuras. En un momento, la cámara deja de seguir al personaje principal para tomar un plano general, se "aleja", y el espectador hace lo mismo; de alguna manera el espectador puede ver la realidad al salir de la perspectiva del personaje y comprendemos que algo ha sucedido, esperamos la revelación de la verdad.
Cuando al fin se revela la verdad de lo que le había sucedido a Marcel el espectador se vuelve a meter en el punto de vista de la protagonista, viendo su sufrimiento y haciéndose notar por la música que va superponiéndose con sus gritos y creciendo en volumen hasta que ya no la escuchamos más a ella y terminamos por alejarnos nuevamente cuando ella se sube al escenario.
Estas entradas y salidas ayudan a la tensión de la secuencia y funcionan como recursos para comunicar la inestabilidad de la situación, dejan pistas para que el espectador no se sienta del todo cómodo pero que al mismo tiempo no pueda descifrar qué es lo que está pasando al mismo tiempo.

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